Historia
del lesbianismo
Desde mi
visión hablar de la historia del lesbianismo es intentar revisar como ha conceptualizado
la sociedad de
diferentes momentos históricos las relaciones sexo-afectivas entre mujeres.
Yo no dudo
por un instante que desde que las mujeres son mujeres, desde el inicio de la historia de la humanidad e incluso antes,
existieron mujeres que se sentían atraída por otras mujeres, decir que no
es así es como decir que ser o no homosexual es una cuestión de moda, cultura, que nos viene de otro lugar
que no es lo natural, el cuerpo, el deseo y por el momento creo que la
capacidad de amar a alguien de tu mismo sexo, no se construye desde la cultura
o las ideas, viene de las emociones, las necesidades afectivas, y el deseo.
Un concepto podemos rebatirlo, de construirlo, modificarlo y
recortarlo, los sentimientos, el deseo, no, podemos domesticarlo pero no
cambiarlo.
Pero es
verdad que la forma en la que se vive el ser lesbiana y el concepto que se
tiene incluso la construcción del concepto, ha sido variada de una época a
otra, en esta época definiré Lesbiana,
como:
Aquella persona que se vive como mujer y que puede establecer
relaciones amorosas, sexuales, eróticas y/o de deseo, con otra mujer o persona
que se viva como tal.
En Wikipedia
se habla de “la identidad lésbica”, explicando
que ésta fue concebida como tal más tarde que la masculina, ya que, desde la
antigüedad las mujeres han sido concebidas como personas que existen para el
otro, para servir a los hijos, a los hombres a su esposo, por muchos siglos, no
tuvieron autorización para nombrar, investigar, escribir, y las cosas que les
importaban o requerían eran excluidas, invisibilizadas, negadas, todo esto
sustentado por la cultura, la religión, la moral, las creencias y en general
por el miedo. Lo cual retrasó el desarrollo subcultural lésbico.
Es hasta el nacimiento del feminismo el siglo
antepasado, que las mujeres han empezado ha reconocerse como sujetas al poder,
a la palabra, al ejercicio de sus derechos y entre ellos su sexualidad. La
falta histórica de espacios para publicar, archivar y centralizar documentos
dificulta sobremanera el registro de su historia, volviéndolo una tradición
oral que se pierde en el olvido por la falta de conexión de unas generaciones
con otras; siempre parece que las lesbianas más jóvenes crean un nuevo espacio,
inventan nuevos mundos antes desconocidos, empiezan de cero cuando en realidad
antes muchas otras mujeres lesbianas han transitado por esos mismos caminos.
Hemos de ser conscientes que negar, ocultar y silenciar es una forma
de control, por ello hay que recuperar el pasado para entender el presente y
recuperar la existencia.
Según la
filósofa americana Judith Butler, la exclusión opera mediante la creación de un
dominio de sujetos desautorizados, presujetos, de poblaciones borradas del
panorama visual; y las lesbianas han ocupado ese dominio de sujetas borradas de
lo posible de imaginar.
Esta plática
tiene entonces dos objetivos
1.-
constatar a través de hechos históricos que la sexualidad ha sido la misma
desde siempre y solo ha cambiado la idea, la concepción, la forma en la que
juzgamos y tratamos y que estos conceptos cambian con el tiempo y son
modificables de construibles y que nosotros podemos hacer ese cambio.
2.- Dejar
de silenciar, ocultar, invisibilizar, para dejar de ser controladas y recuperar
el pasado para entender el presente y recuperar la existencia.
Porque bajo
nuestra organización social, nos llega
como herencia el concepto de que las mujeres no son importantes, que solo
existen a través del otro, y que el sexo solo es con penetración, erección y
eyaculación, entonces las mujeres no pueden tener sexo sin un hombre.
Y lo que
ellas quieran en cuanto a su sexualidad no importa, lo que importa es que el
otro goce, y éste lo único que entiende es que si él goza la otra debe gozar también,
si existe una erección, una penetración y eyaculación, es más que suficiente
erotismo.
Visto así,
es difícil que las mujeres tengan goce con una mujer y por ello se desdibujó le
concepto de lesbiana por siglos es decir el poco conocimiento público sobre el
lesbianismo se da en la errónea concepción social del mismo.
Además se
tiene la idea generalizada de que la relación sexual entre mujeres debe estar
definida por actitudes femeninas y masculinas, en muchas épocas existió el
travestismo femenino y solo era concebida la relación homosexual de mujeres si
una de ellas era el “hombre” y la otra
la “mujer”, esta idea todavía nos llega en la actualidad y niega la
experiencia femenina de goce y su sexualidad sin la presencia de un hombre
aunque sea falso.
Nuestra
sociedad está, fuertemente influida por el catolicismo más férreo y la
preponderancia del hombre sobre la mujer, en nuestros países no solo se ha
perseguido históricamente el lesbianismo (y la homosexualidad en general), sino
que se ha intentado negar su existencia
como inclinación u opción sexual posible.
En la
actualidad estamos creando nuevos conceptos que nombren nuestras experiencias y
se acomoden mejor a nosotras, gracias a la diosa por que no me gustaría cambiar
de género.
Pero no
siempre fue así, existieron culturas y épocas donde las mujeres tenían roles diferente,
no de emancipación, de igualdad o equidad con los hombres, pero si diferentes,
veremos otras experiencias y los vestigios históricos de éstas culturas
v Prehistoria, el Paleolítico.
Se halló un
grabado en una placa de piedra de la cueva francesa de La Marche que muestra lo
que parece una mujer dedicada a hacerle un cunnilingus (sexo oral) a otra. En
otra piedra caliza del abrigo rupestre de Laussel, en D
ordoña, alguien talló
hace unos 27.000 años a dos mujeres con las piernas entrelazadas, en la postura
conocida como la tijera. Y en Gonnersdorf, un yacimiento alemán en la
orilla del Rin, decenas de placas muestran parejas de mujeres. Una de ellas, de
12.000 años y bautizada las bailarinas, muestra dos hembras frotando sus
pechos en actitud cariñosa. Y también hay un coito anal entre dos hombres en La
Marche.
Sin
embargo, el estudio de la prehistoria está sometido a un dogma desde el siglo
XIX: la sexualidad de los mal llamados hombres y mujeres de las cavernas sólo
estaba orientada a la reproducción. El lesbianismo y la homosexualidad
masculina son tabú. El estudio de la prehistoria ha sido, en cierto modo,
homófobo. "Apenas hay estudios y en los congresos no se habla de la
sexualidad en el Paleolítico. Pero los primeros Homo sapiens que
llegaron a Europa eran anatómica y cerebralmente iguales a nosotros, les
gustaba lo mismo", explica Marcos García Díez, coordinador de las cuevas
prehistóricas de Cantabria para el Gobierno autonómico y uno de los comisarios
de la exposición.
v Oriente medio (Mesopotamia)
Según la
mayoría de los historiadores, el primer texto poético del que se tiene
constancia fue creado por una mujer llamada Enheduanna, hija del rey Sargón I
de Acadia. Esta princesa y sacerdotisa, nacida alrededor del año 2300 a.C.,
componía cantos en honor de Inanna, diosa del amor y la guerra. La historiadora
Judy Grahn, investigadora de la cultura homosexual, hace una lectura lésbica de
los himnos de la princesa Enheduanna. Y se basa en la sensual exaltación de la
belleza que hace en sus cantos acerca de la diosa Inanna, a la que incluso se
refería como "esposa".
En el código de Hammurabi (creado en el año
1760 a. C., es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado
creado en Mesopotamia) existen datos que comprueban la presencia de mujeres con inclinaciones lésbicas. Se reconoce un tipo aparte de mujer llamada salzikrum, palabra que significa "hija
hombre". Poseía muchos más derechos hereditarios que mujeres comunes
y, tal como una sacerdotisa, podía heredar gran parte de los bienes paternales,
mientras que una mujer común no podía hacerlo. Esto podía ofrecer la
posibilidad de que ella pudiese comenzar una familia con una o varias esposas.
v India antigua
La
traducción íntegra y moderna del clásico texto indio del Kama Sutra24 se
refiere sin ambigüedad o hipocresía a todos los aspectos de la vida sexual
incluido el matrimonio, el adulterio, la prostitución, sexo en grupo,
sadomasoquismo, homosexualidad masculina y femenina, y travestismo. El texto
traza un fascinante relato de una India, cuya apertura a la sexualidad dio
lugar a un alto nivel de desarrollo en la expresión erótica.
en el
"Valmiki Ramayana", Hanuman dice haber visto a mujeres besarse y
abrazar a otras mujeres que habían sido besadas y abrazadas por Ravana.
En el
"Padma Purana" se cuenta la historia de un rey qu
e muere antes de que
pueda dar a sus dos reinas una poción mágica que las puede dejar embarazadas.
Desesperadas por tener un hijo, las viudas beben la poción, y hacen el amor
(una en el rol del hombre y la otra en el de la mujer) y conciben a un niño.
Desafortunadamente cuando nace el niño, no tiene huesos ni cerebro. (Según una
antigua creencia, la madre aporta la sangre al feto, mientras el padre aporta
los huesos y el cerebro).
En el
"Mahabharata", Drupada hace crecer a su hija Shikhandini como hombre
e intenta conseguirle una esposa. Cuando la esposa descubre la verdad en la
noche de bodas, se destapa el asunto y el padre amenaza con destruir todo el
reino de Drupada. La oportuna intervención de Yaksha salva la situación. Deja
que Shikhandini se convierta por una noche en hombre y cumpla con su deber
matiral.
Estos
apaños folclóricos permiten que mujeres tengan sexo con mujeres y hombres con
hombres en términos heterosexuales. Uno puede interpretar estos cuentos como
espejo de una represión social y cultural ante fantasías homosexuales.
v Grecia
Pero las
referencias escritas explicitas más antiguas de amor entre mujeres datan de la
Grecia antigua. Safo (el epónimo* de "safismo" *
nombre derivado de una persona), originaria de la isla de Lesbos,
representa uno de los principales iconos lésbicos de la historia. Compuso
poemas en los cuales expresaba su atracción sexual hacia otras mujeres.
Safo
pertenecía a una familia de la clase aristocrática griega y, como tal, a una
sociedad llamada thiasos, presuntamente dedicada
a preparar a las vírgenes para el matrimonio. Sin embargo, Safo acaba
formando lo que llamó la Casa de las
servidoras de las Musas, donde enseñaba a las muchachas allí confinadas
distintas habilidades, como recitar y cantar poesías, fabricar coronas de
flores, el arte de danzar, entre otras que se consideraban precisas para su
educación. De ese modo, Safo descubrió su tendencia a enamorarse de sus
alumnas, con bastantes de las cuales mantuvo relaciones íntimas, creando lo que
podríamos llamar la primera colonia lésbica conocida.
Se supone
la existencia de nueve libros de poemas,
autoría de
Safo, pero tan solo se conservaron unos 650 versos, en los que habla de su atracción por las jóvenes
muchachas que tenía a su cargo. Considerada por Platón como “la décima musa”,
su obra más célebre es la Oda a Afrodita.
Safo estaba
casada y tenía una hija, ya que en aquella época tanto en Grecia como en Roma
existía la posibilidad total de compaginar relaciones heterosexuales y
lésbicas, sin que ello fuera motivo de escándalo o censura. La importancia de
la obra y los intereses personales de la poetisa han sido tales que el término
safismo se ha convertido en sinónimo de lesbianismo desde la época victoriana.
En la
antigua Roma y en Grecia el lesbianismo era aceptado con normalidad. En Roma,
por ejemplo, existían baños públicos para mujeres que, a pesar de estar
casadas, deseaban mantener contactos sexuales con otras mujeres. Estos baños
contaban con chicas, las esclavas felatoras,
que satisfacían sus deseos lésbicos. También
existe constancia de bodas entre mujeres.
El término
tribadismo se piensa que deriva del verbo τρίβω (tríbō) del griego antiguo, que
significa ‘frotar’. En la Grecia antigua, una mujer que penetraba mediante el
uso de algún artefacto, bien fuera a una mujer o a un hombre, era llamada una
«tríbas»
En regiones
del Mediterráneo se realizaban rituales paganos en los que se hacía una
procesión de carros tirados por animales, hacia el santuario de La Diosa, éstas eran precedidas por
sacerdotisas, algunos carros en ceremonias específicas eran por bueyes, por eso
a ella se les llamaba boyeras se
dice que éstas celebraban ceremonias de Fertilidad montando bueyes y
conduciendo carros de bueyes, por los campos arados y sembrados. Estas acciones
eran seguidas de orgías sagradas entre
las sacerdotisas boyeras para propiciar que la diosa agrícola asegurara la
fertilidad de la semilla con la lluvia. Por lo que el término de boyera pasó a
definir a quienes realizan actos lésbicos paganos, aunque en castellano perdió
su significado original al ser escrito con diferente grafía como bollera. http://www.oocities.org/es/culturaarcaica/romeria.html
Aunque
también se dice que Bollera se deriva de la idea de que una mujer acaricia el
bollo de otra tal y como debe hacerlo para formar un bollo (pan).
v Albania y Yugoslavia
Aunque la documentación
al respecto es escasa, se piensa que en comunidades aisladas de Albania,
Yugoslavia e Italia se aceptaban las relaciones lésbicas en épocas pretéritas
(pasadas). Por ejemplo, en las zonas montañosas de Cabiria existía una sociedad
aborigen compuesta únicamente por mujeres a las que se llamaba sbraie.
v China
En la
antigua China, se ha tenido una cierta tolerancia hacia el lesbianismo. Una de
las razones más importantes es que las mujeres aportan el Ying (substancia o
energía necesaria para el cuerpo), por lo que la idea de la masturbación
femenina según este tren de pensamiento era la de un acto inofensivo.
Algunos
historiadores, como John Boswell, han descubierto ciertos elementos que denotan
la existencia de relaciones homosexuales femeninas. Un ejemplo de esto figura
en las palabras pronunciadas por Ying
Shao (140–206), "Cuando dos
mujeres se relacionan entre sí como marido y mujer, se denomina esa situación
como dui shi’".
La palabra mojinzi ("espejos frotándose") se utilizó para describir las
actividades lésbicas, tomando como idea a
dos espejos frotándose uno contra el
otro (o sea, formas similares sin protuberancias) representando a los órganos
sexuales femeninos.
Se han
encontrado también casos de la Corte en donde
se realizaban casamientos grupales de lesbianas y las denominadas
"Asociaciones de la Orquídea dorada", cuyas zonas más activas se
hallaban en Shunte, Fanyu y Sajiao. La membresía para tal grupo era
exclusivamente femenina y hubo miembros que vivieron en pareja durante toda su
vida. Algunos miembros se casaban con hombres pero continuaban manteniendo
relaciones lésbicas después del matrimonio, evitando los hogares junto a sus
maridos lo máximo posible Y aquellas que eran forzadas a quedarse en sus casas
con sus maridos, se suicidaban. Estas
agrupaciones sobrevivieron hasta el siglo XX e incluían ceremonias de
casamiento e intercambio de presentes entre "esposa" y
"marido". Dichas mujeres podían incluso adoptar niñas, que a su
vez podían heredar de sus adoptantes.
La palabra lesbiana aparece por primera ver en una obra de un escritor
francés llamado Pierre de Bourdeille (más conocido como Señor Brântome) en el
siglo XVI, éste hace una recopilación de poemas amorosos
entre mujeres al que tituló “Las lesbianas” haciendo clara referencia a Safo de
Lesbos. Al carecer de un vocabulario y unos conceptos precisos, se utilizó una
larga lista de palabras para describir lo que las mujeres al parecer hacían:
masturbación mutua, contaminación, fornicación, vicio mutuo, coito,
copulación... y en caso de llamarles de algún modo a quienes lo hacían, se les
llamaba fricatrices, esto es mujeres
que se frotaban unas con otras, o tribadistas,
el equivalente en griego de la misma acción.
v Edad Media
En la Edad
Media europea, siglo V al XIV, la condición homosexual fue reprimida y
ocultada. Por lo tanto es difícil encontrar casos y datos con referencias
históricas sobre relaciones erótico-amorosas entre mujeres. Las principales
fuentes son los archivos eclesiásticos (sermones, homilías, encíclicas,
concilios, catecismos) y jurídicos (procesos judiciales, denuncias,
sentencias).
Los europeos consideraban que nada en una mujer podía despertar los
deseos sexuales de otra mujer. Por consiguiente, en el derecho, la medicina y
en la opinión pública se ignoraron las relaciones amorosas y sexuales entre
mujeres.
En un
periodo de diez siglos sólo se logran reunir una docena de alusiones dispersas.
Pero se
pueden encontrar datos en los Concilios de París (1212) y Ruan (1214) prohibían
a las monjas, a fin de evitar la tentación, dormir juntas y se exigía que una lámpara ardiese toda la noche
en los dormitorios. En los siglos subsiguientes, XVI, XVII y XVIII, las
relaciones sexuales entre monjas eran un tema recurrente en la literatura de la
época, sobre todo en los países protestantes y círculos católicos. Existen
novelas cortas y poemas que de alguna forma documentan sobre estas relaciones sexuales entre monjas dentro de
los conventos.
v Legislación medieval
Hasta época
reciente se creía que el lesbianismo había sido ignorado por las leyes civiles.
Estudios más modernos tienden a desmentir el hecho, a pesar de que todavía es
necesaria mucha más investigación. La primera ley civil que condenaba el
lesbianismo fue el código de Orléans, el Li Livres de jostice et de plet
(1260). La ley condenaba a los sodomitas masculinos a la pérdida de los
testículos a la primera ofensa, del miembro en la segunda y a la quema en la
hoguera a la tercera. La ley fue ampliada para incluir a las mujeres:
Feme qui le fet doit à chescune foiz perdre
membre, et la tierce doit estre arsse.
Mujer que lo hace debe perder cada vez un
miembro y a la tercera deber ser quemada
Li Livres de jostice et de plet (1260)
No está
claro que significa exactamente «perder cada vez un miembro».
Sin
embargo, sería Cino da Pistoia quien en 1314, con la publicación de su
Comentario, interpretaría por primera vez el derecho romano de forma
condenatoria para el lesbianismo. Da Pistoia interpretó una oscura ley de
Diocleciano y Maximiano, la Lex foedissiman de 287 d. C., que condenaba la
prostitución y las mujeres libertinas, para condenar a las mujeres que tienen
relaciones con otras mujeres. En 1400
Bartholomeo de Saliceto retoma esta
interpretación de la Lex foedissiman para condenar el lesbianismo a la pena de
muerte. Las Lecturas de Saliceto se convertirían en una referencia para toda
Europa, cuya legislación se basaba en la romana, hasta el siglo XVIII.
A finales
del siglo XVI, el escritor francés Pierre de Bourdeille (señor de Brântome),
admitía que las relaciones sexuales
entre mujeres se habían convertido en una moda trasladada de Italia a Francia
por una dama noble que probablemente era la
reina de Francia, Catalina de Medici. Esta reina habría sido el ejemplo de
un grupo de mujeres conocidas como "Batallón
volante" que, según Pierre de Bourdeille, preferían hacer el amor
entre ellas a quedar embarazadas y perder su honor. Estas relaciones eran
entendidas como un aprendizaje, una escuela, para una futura relación erótica
superior. Brântome juzga los placeres entre mujeres como vanos y frívolos, es
por eso mismo que cree hay que excusar a las mujeres que los practican. Para él
como para muchos hombres de su tiempo el amor entre mujeres no era asunto
serio.
Es este
escritor francés, el señor de Brântome, quien utiliza por primera vez la
palabra "lesbiana".
Casi ninguno de los actos juzgados en Europa entre los siglos XV y XVI
corresponden a mujeres: cuatro juicios en Francia, dos en Alemania, uno en
Suiza, uno en Holanda y dos en Italia. Hay miles de casos de varones. El
lesbianismo era un caso por lo general silenciado.
Otras
mujeres de la época conocidas por sus tendencias lésbicas fueron Juana de Arco, Catalina de Erauso (la "monja alférez") y la reina Cristina de Suecia. El
tratamiento que se daba en esta época al lesbianismo era, dentro de la condena,
más liviano que para la homosexualidad masculina. Se consideraba que la simiente masculina era más importante
que la femenina, y por tanto su derroche inútil constituía una mayor ofensa a
Dios. Las relaciones lésbicas se castigaban con penas menores, equiparables a
las de la masturbación. Sin embargo este tratamiento no era unánime puesto que
en algunos lugares el lesbianismo se castigaba incluso con la pena de muerte.
Aunque, en líneas generales, el
lesbianismo se consideraba un problema mucho menos grave que las relaciones
entre hombres, lo que daría lugar a una menor persecución pero también a una
mayor ignorancia de la existencia y la identidad de las mujeres lesbianas.
Es famoso
el caso de Sor Benedetta Carlini
(1619-1623), abadesa del Convento de la Madre de Dios, en un pequeño pueblo
italiano. Hay un informe detallado de sus pretensiones milagrosas y visiones, y
una detalladísima descripción de sus relaciones sexuales con otra monja del
mismo convento.
v El Cristianismo
Con la
expansión del cristianismo, la aceptación de las relaciones homosexuales fue
decreciendo poco a poco hasta llegar ha convertirse en motivo de persecución.
Sin embargo, hay que hacer constar que el motivo de la condena cristiana se
centraba más en el adulterio que en identificar si se cometía entre hombres o
entre mujeres.Las referencias que se hacen al lesbianismo en la Biblia son
abiertas a distintas interpretaciones. Existe una historia bíblica que puede
ser considerada como la más temprana en términos lésbicos: el amor entre Nohemi y Rut. Aunque trataba de amor familiar,
también puede ser interpretado como una viva declaración de amor en sentido más
explícito: “Respondió Rut: No
me ruegues
que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y
dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Yavé y aun me
añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.” Ruth 1:16-17
Aun así, el
cristianismo ha concebido al lesbianismo como un acto "contranatura"
para las relaciones entre mujeres. En el
año 1073, todas las copias de los poemas de Safo fueron quemados en Roma y
Constantinopla por orden de la Iglesia Católica.
En el siglo
XIII, Gregorio López en su comentario titulado "Omes en la Setena
Partida" escribía que "aunque dice la ley hombres, se incluye también
a las mujeres tanto cuando una con otra haga contra natura como cuando varón
con hembra haga el coito contra natura [...], así pues el pecado femenino es
posible y ha de ser castigado".
A pesar de esto, la ley divina o la secular no castigaba el coito
entre dos mujeres pero recibirían una pena menos severa que la hoguera, a menos
que se utilizara algún elemento para emular un miembro reproductor masculino
durante el sexo. Hasta 1560, el Tribunal Supremo Inquisitorial de Madrid no
reconocía casos de lesbianismo sin el uso del mencionado "instrumento",
a pesar de acusaciones al contrario. En la primera década del siglo XVI, es
conocido el caso de Catalina de Belunza
y Mariche, en el cual el Fiscal General de San Sebastián acusa de
"penetrarse entre sí como lo harían un hombre y una mujer desnudas, en la
cama, tocándose y besándose, la una encima del vientre o la panza de la otra,
un crimen que habían perpetrado en numerosas y diversas ocasiones". Tras apelación, el Tribunal Supremo terminó
retirando todos los cargos.
v América Precolombina
Tras el
primer encuentro de los conquistadores europeos con el continente americano, se
comienza un registro a modo de crónica sobre el comportamiento de los nativos,
siendo la sexualidad uno de los aspectos que más escandaliza. En estos textos
se menciona la sodomia foeminarum, lo cual representa una prueba fehaciente de
la existencia de prácticas homosexuales en varias etnias del continente
americano. Puntualmente, el jesuita Pêro Correa escribe:
"Hay aquí muchas
mujeres que realizan oficios de hombres y tienen otras mujeres con las que
están casadas"
Pêro Correa, 1551.
Hacia 1576,
Pêdro de Magalhães de Gândavo se
refiere a relaciones homosexuales de mujeres tupinambás Brazil.
"Algunas indias de esta
región juran y prometen castidad y así no se casan ni conocen hombre de ninguna
calidad, ni lo consentirán aunque por eso las maten. Estas dejan todas las
actividades de mujeres e imitan a los hombres y realizan sus oficios como si no
fuesen mujeres. Traen el cabello <cortado como los machos, van a la guerra y
de cacería con arcos y fle
chas... y cada una tiene una mujer a su servicio y
que le hace de comer como si estuviesen casadas."
Pêro de Magalhães de Gândavo.
Los
expertos en estudios etno históricos sugieren que el patrón de conducta de
estas mujeres fue lo que originó en América, el mito de las denominadas
amazonas.
La amazonas
americanas se organizaron constituyendo pequeños reinos que habitaron todas
las regiones del imperio incásico, en cuanto a su estructura social, estuvieron
gobernadas por una reina, que se apoyaba
y asesoraba con guerreras invencibles. La
crónica de Francisco López de Gomara
asegura, que en una pelea una de estas guerreras pudo matar a ocho españoles.
Para vivir
libres del control masculino, las amazonas vivieron dentro de fortalezas
inexpugnables llamadas warmi pucará.
Las
amazonas mantuvieron fuertes relaciones comerciales con todo el imperio, por
esta razón fueron muy respetadas, su
desenvoltura como si fuera hombres las convirtió en heroínas, que cautivaban y
exacerbaban la imaginación de todos; una de las reinas más mencionadas en los
relatos es Goboimilla que significa “cielo de oro” , quien pagaba tributo al
imperio con ropa tejida.
Estudios
antropológicos y lingüísticos han demostrado que los Incas utilizaron
varias voces para llamar a las
amazonas, pues las llamaban chanchak marmi, kakcha, warkana
o komí, palabras que tienen el significado de lesbiana.
La
homosexualidad femenina fue bien vista en los pueblos andinos, dándose el caso
de que en los estratos nobiliarios del imperio incásico esta conducta sexual
estuvo idealizada.
Durante el
siglo XVIII otros europeos, misioneros y exploradores
describían a personas del Tercer sexo como berdaches, tanto en los casos
femeninos como masculinos. También conocidos como los dos espíritus, son individuos pertenecientes a pueblos amerindios de Estados Unidos y de
las Naciones Originarias de Canadá que cumplen uno de los múltiples roles
de género. Para las mujeres específicamente, se relata que vestían ropas de
hombre y participaban en actividades guerreras, de caza y otras que su cultura
consideraba masculinas, como la confección de armas; pero además tenían esposas
o compañeras duraderas.
Los Incas
tuvieron mucha consideración por las mujeres cuya desenvoltura en el trato
social fuera varonil, pues estas mujeres gozaban de muchos privilegios, podían
participar en combates, tenían la posibilidad de mantener relaciones promiscuas
y de participar en la toma de decisiones.
Por el
historiador Agustín Zárate, conocemos la existencia de una provincia exclusiva
de mujeres que sólo consentían hombres con fines reproductivos, cuando éstas
tenían hijos varones, éstos eran enviados para ser educados por sus padres.
v El renacimiento
El
Renacimiento, siglo XV, renovó el interés por las ideas de la antigüedad
clásica y el tema del amor platónico recobró nuevos bríos. Y aunque este amor de amistad ignora el aspecto
genital, el lenguaje en que se expresa no es menos erótico.
Madame de
La Fayette escribía a Madame Sevigne en 1691: “Creedme sois la persona que más he amado de verdad en el mundo “.
Por los mismos años en México, Sor Juana Inés de la Cruz se dirige a la
Virreina:
“Así cuando yo mía te llamo, no
pretendo que juzguen que eres mía, sino sólo que yo ser tuya quiero “
Debió ser
muy profunda la impresión que causó sor Juana en la Virreina, pues muy pronto
fue admitida en el palacio real con el título de “ muy querida de la señora
virreina “, la cual no podía vivir sin su Juana Inés. Son diversas las
evidencias de amor de sor Juana por la marquesa, aunque algunos críticos han
insistido en que se trata de licencia poética cuando se refiere a ella como “
Lisi amada “ o “ Laura divina”.
La amistad
romántica entre mujeres se generalizó a lo largo de los trescientos años
siguientes. Escritoras de diferentes épocas y culturas, como Madame de Staël,
Mary Wollstocraft, Flora Tristán, Carolina de Gunderote... extrajeron fuerzas y
estímulos de tales amistades.
En la Edad
Moderna, hay que decir que nada se dice explícitamente en la literatura profana
sobre relaciones sexuales entre mujeres hasta mediados del siglo XVII.
El
comentarista de las extravagancias sexuales de los cortesanos franceses a
finales del siglo XVI, observa que: “últimamente las relaciones sexuales entre
mujeres se han convertido en algo común tras la moda traída de Italia por una
dama de alcurnia a quién no nombraré “Probablemente se referiría a Catalina de Medici, reina de Francia “Batallón volante “.
Conocidas
en esta época son también Juana de Arco,
(la doncella de Orleáns), la guipuzcoana Catalina
de Erauso (llamada la monja alférez, aunque nunca llegó a tomar los
hábitos) y la reina Cristina de Suecia
que abdicó en 1671 con tal de no casarse. Todas
ellas ocultándose tras prendas viriles y asumiendo roles masculinos pueden
considerarse mujeres que amaron a mujeres, aunque a pesar de ello parece que se
mantuvieron vírgenes. Sobre estas tres m
ujeres se han escrito varios ensayos
que nos acercan a su figura y nos permiten comprender cómo ellas vivieron su
originalidad sexual.
Teodoro de
Tarso, prescribe una penitencia de tres años a la “mujer que practica el vicio
con otra mujer o con ella misma “, mientras que imponía diez años para la
homosexualidad masculina. El lesbianismo es equiparado en la legislación de la
época con la masturbación, mientras que la homosexualidad masculina es
considerada un delito más grave. De todas formas, la tendencia a considerar la
sexualidad lesbiana como una ofensa menor no era unánime, en algunos estatutos
legislativos franceses se castigaba con la pena de muerte.
Sin embargo no será hasta los siglos XVII-XVIII cuando al calor de la
Revolución Científica se crea una categoría, un concepto, especial para
designar a mujeres que tenían relaciones eróticas con otras mujeres.
Hasta entonces, y aunque nos cueste creerlo, no había ni homosexuales,
ni lesbianas, ni heterosexuales como los conocemos
hoy.
Son éstos, conceptos muy nuevos que responden al interés científico y
empírico de tipificar, catalogar y caracterizar a todas estas personas, y en
último término estigmatizar y reprimir ciertas conductas
que en occidente no causaron odio y
horror hasta bien entrado el siglo XIV. Antes de esta época existían
personas que tenían relaciones con personas de su mismo sexo, pero ello no les
caracterizaba de ninguna manera especial.
v Durante el Nazismo
Con penas
más leves que los homosexuales varones, en Alemania las mujeres lesbianas
debían llevar sobre su pecho la insignia del triángulo negro dentro de los
campos de concentración nazi. En 1935 un juez rehusó incluir una pena a
lesbianas, ya que según su argumento, eran "más difíciles de
detectar". Durante el régimen de Hitler, cualquier marido podía denunciar
a su mujer y a otras por conductas
homosexuales. Ana Frank, incluso, en su
diario escribe sobre sus deseos con otras mujeres y su atracción por ellas.
v Patologización del lesbianismo
Las últimas
décadas del s.XIX vieron nacer una nueva disciplina llamada sexología, cuyo
objetivo era crear una ciencia del deseo. La tarea que se impusieron lo
fundadores de la sexología fue la del tratamiento científico del sexo. Pero
esto es parte de una historia más moderna donde se vislumbra la situación
actual de la forma en que vivimos, conceptualizamos y se legisla el lesbianismo
y por ello lo dejaremos hasta aquí.
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_lesbianismo
http://www.isabelmonzon.com.ar/juancorena.htm
http://www.ciudaddemujeres.com/articulos/Historia-del-Lesbianismo-en
http://lesbianas.about.com/od/Libros/a/Historia-Del-Lesbianismo.htm
http://www.islaternura.com/APLAYA/HOMOenHISTORIA/Pueblos%20precolombinos%20Octubre%202004.htm
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leído hasta aquí, tal vez lo que escribí te pareció interesante, útil, de
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Celular del D.F. y zona conurbada, doy terapia en del D.F. y en Tecámac.
Gracias
Elena Vega